Trapitos y puntadas

Un espacio para compartir, donde puntadas invisibles dan nueva vida a simples pero generosos trapitos.







miércoles, 6 de noviembre de 2013

Una agarradera y más

El sábado me propuse hacer una agarradera para regalársela a Cecilia y Cristian, unos amigos a los que visitamos ese día. De hecho, terminé de coserla en su casa, mientras tomábamos mate con pan, dulce y tortas caseras. Una imagen que parece tomada de muchas décadas atrás, que a mí me genera mucho placer, y que no sería posible en la casa de otras personas. Es que Cristian y Cecilia tienen la gracia de transmitir paz, procuran relacionarse con la vida desde un lugar más amable, educando a sus tres hermosos hijos en contacto con la naturaleza, lejos de lo que la sociedad acelerada y consumista en que estamos, nos propone. Son de esa buena gente que vale la pena conocer. Por eso me fui con mi agarradera sin terminar y mi costurero, a seguir cosiendo en la casa de ellos, como lo hubiera hecho en la mía.
A Cristian lo conocí hace casi veinticinco años (prácticamente, la mitad de mi vida), estudiando filosofía. Es uno de esos amigos con los que te ves de tanto en tanto, a veces demasiado poco, pero que a la segunda frase que dijiste, sentís que desde el último encuentro no pasó ni una semana. Y te despedís prometiéndote que no vas a dejar que pase tiempo sin reencontrarte con ellos. Espero esta vez cumplir la promesa.

 Volviendo a la agarradera, usé telas y colores navideños, porque no falta tanto para fin de año y aún con las mejores intenciones, dudo que podamos vernos antes.
Así se ve por delante...


...y así por detrás

Pero acá no termina el día. Para reforzar lo que les conté les muestro con qué nos volvimos nosotros de la casa de Ceci y Cristian: pan casero amasado por Cristian, un limón de su limonero, un puerro y una planta de albahaca. ¡Gracias, chicos!



Por ahora me despido hasta la próxima, tratando de "bajar un cambio", a ejemplo de mis amigos.
Cariños, Laura.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Funda para cuaderno y sabiduría para la "dire"

He aquí mi funda para cuaderno.
En verdad, es una humorada, porque este es el cuaderno que uso en la escuela y como dicen que la lechuza es el símbolo de la sabiduría,  mejor ponerle un poco, aunque sea por fuera. Ja! Ja! (Les recuerdo o les cuento que soy directora de escuela primaria!)






Acá va el backstage"


Ahora le estoy bordando unas flores y hojitas. Cuando termine se los muestro.
Cariños y hasta la próxima entrada.
Laura



miércoles, 11 de septiembre de 2013

Feliz día del optimista


Hoy en Argentina se celebra el día del maestro. Los que tenemos esta hermosa vocación sabemos de la dificultad de enseñar en estos tiempos de cambios tan rápidos y profundos. Sin embargo, día a día vamos a las escuelas con la convicción de que lo que haremos dará frutos. Somos los más optimistas del mundo. Por eso hoy podría ser el día del optimista.
No tengo foto nueva para mostrarles porque no las bajé, pero como homenaje a mi MAESTRA  de patchwork, Mabel Coniglio, les muestro un trabajo de ella:

Hasta la próxima entrada, Laura.

lunes, 12 de agosto de 2013

Un individual y una reflexión

      Este es un individual que le regalé a una ex-compañera de trabajo, maestra como yo. Lo hice con mucho afecto, con el deseo de que la docencia vuelva a juntarnos algún día. 
    La tela del centro me la trajo mi hermana más chica (más joven, sería más correcto) cuando viajó a Nueva York hace unos tres años más o menos. No la había usado hasta ahora. Voy a hacer algunas cosas más para la cocina con ella, porque me gusta mucho como queda.  Las otras son telas de sábana que compramos en Once (un barrio de Buenos Aires donde se concentran muchos locales que venden telas), que resultaron muy buenas y económicas. Esto es algo que me gusta mucho del patchwork: no importa de dónde provenga cada parte, el todo las integra con armonía. Es algo que debemos aprender, ¿no creen?

 
Hasta la próxima entrada. Cariños, Laura

sábado, 10 de agosto de 2013

Una idea de mi hermana

      Esta bolsa es de Cecilia, una de mis hermanas. En verdad era una funda de almohadón que compró en el supermercado, con la idea de convertirla en un bolso o cartera, agregándole manijas. Me lo pidió y después de como seis meses, se lo di. Había quedado dentro de una bolsa, mezclada con varios retazos, y de repente, buscando otras cosas, apareció.
      Así quedó, como se dice ahora, "intervenida":




Hasta la próxima. Cariños, Laura.

viernes, 9 de agosto de 2013

¡Bolsa terminada!

Aquí está mi bolsa, terminada después de hacerla dos veces: la primera quedó un poco larga y a las manijas les sobraban muchos centímetros. La verdad no sé qué miré cuando las medí; quizás mi ilusión de ser un poco más alta (o menos baja) alteró las proporciones. La cuestión es que la descosí y la armé otra vez. Si miro de cerca le encuentro los errores, pero me propuse ser un poco más tolerante con las imperfecciones propias y ajenas, y este es un buen ejercicio.






Hasta la próxima! Laura

domingo, 21 de julio de 2013

Un bolso para mí

      Aprovechando las vacaciones de invierno, estoy cosiendo y tejiendo algo más que de costumbre. El plan es intentar completar algunos de los trabajos que esperan turno. Acá está el avance de mi bolso con los cubos que hice en verano: apliqué a mano pero el acolchado lo estoy haciendo a máquina. Estoy empezando a combinar las dos técnicas y aunque lo hecho a mano me seduce más, reconozco que coser con la máquina no es tan sencillo como muchos creen, y se convierte en todo un desafío.
     Les dejo unas fotos para que vean el avance:

 Por ahora, nada más. Hasta la próxima, Laura.

martes, 16 de julio de 2013

Pasó mucho tiempo... pero no parece!

    Y sí. Pasó mucho tiempo desde la última entrada. Tiempo del cronológico porque del percibido, parece que fue ayer que escribí sobre mi lugar.

    Es un tema apasionante el del tiempo: preocupó a los filósofos desde antiguo y en el cine da para varias películas. A mí particularmente me llama la atención las percepciones que tenemos del tiempo. Por lo menos las mías. Dicen los científicos que el tiempo pasa más rápido cuando crecemos porque cada año se percibe como una parte de lo vivido y si viviste más la proporción es menor. Sin embargo, yo tengo conciencia de tiempos especialmente largos en mi vida que cronológicamente son más cortos que otros. Por ejemplo, los cinco años de secundaria tienen en mi memoria mucha menos duración que los cinco de universidad, que a su vez están separados por ocho años que se me aparecen como eternos. Creo que esto tiene que ver con la intensidad con la que nos marca lo que vivimos. Extraños juegos los de la memoria...

    Es como el patchwork... (de esto trata este blog, de encontrar semejanzas entre la vida y el patchwork) donde hay proyectos que deberían poder hacerse en poco tiempo real pero que a mí me llevan una eternidad y otros que los pienso como a largo plazo y los resuelvo rápidamente. Aunque debo confesar que últimamente todos me están llevando muuuuucho tiempo. Igual no importa: yo disfruto mientras lo hago, tanto o más que cuando lo termino. Sobre esto ya escribí aquí.

    Les muestro el avance del anillo de bodas, que así se queda. Tengo que decidir qué hacer con él: un camino de mesa o aplicarlo a un almohadón o pie de cama.
   Me despido por hoy, hasta la próxima entrada.  Laura

miércoles, 22 de mayo de 2013

Me dejó pensando...

La fiesta virtual de Marcela me dejó pensando: no tengo en mi casa un lugar especial donde sentarme.
Voy de un lado a otro, acomodándome donde puedo o donde hago falta: puede ser uno de los sillones del living, o el esquinero de la cocina-comedor, el sillón de la terraza... y hasta la escalera, si hay luz de sol. ¿Tendré que preocuparme por esto y "buscar mi lugar en la casa"? ¿O será que toda mi casa es "mi lugar"? Yo creo que esto último. Les dejo un beso, Laura

sábado, 4 de mayo de 2013

¡Listo!

Finalmente... ya está listo el acolchado!

Después de mucho tiempo de esperar su momento, ya luce en la cama del dueño. Sólo faltaba el borde, y luego de varias vueltas, decidí hacerlo a mano, con un pespunte, doblando las dos telas hacia adentro, lo que resultó más simple de lo que parecía.
Como siempre, luego de hacerlo me pregunté por qué demoré tanto, pero yo sola me respondo:   disfruto con el proceso tanto como con verlo terminado en la habitación nueva de Pedro, mi hijo mayor.
Hasta la próxima entrada. Cariños, Laura